Quienes suscribimos esta denuncia somos trabajadores operativos del C5i en Tlaxcala. Hemos decidido acudir a los medios porque estamos hartos del 4c0s0, la intim¡d4ci0n, el 4bus0 de poder y las vi0/laci0n€s sistemáticas a nuestros derechos laborales por parte de los mandos:

Gerardo Bucio Vergel, Darío Rojas Mancilla,
y el Jefe de Departamento Alejandro Andrés Mena Rivera.
Exigimos el c€se inmediato de los tres. La situación ya es insostenible y, de no haber respuestas reales, no descartamos un par0 laboral.
Cámaras fuera de servicio y presión permanente.
Aproximadamente 60 % de las cámaras del estado están sin conexión, no funcionan o no responden a los comandos de movimiento, lo que impide el seguimiento en tiempo real y debilita gravemente las labores de seguridad.
A pesar de estas fallas, se nos exige rapidez y resultados con equipos que no sirven: computadoras lentas, ratones y teclados que se traban, cámaras mal instaladas o pésimamente programadas y mobiliario deteriorado.
El monitoreo continuo es físicamente agotador: pasamos hasta 11 horas sentados en sillas en mal estado. Incluso el tiempo para ir al sanitario es cronometrado y, si durante ese lapso ocurre un d€lit0 —por ejemplo, un r0b0 en una tienda OXXO— se nos levanta acta administrativa.
H0stigamient0, despidos y cartas de renuncia
Desde marzo de 2025, cuando Bucio Vergel asumió la dirección, hemos reportado de manera constante las fallas técnicas y la falta de capacitación. No hay planes de mejora, solo regaños, groserías, sanciones arbitrarias y despidos injustificados.
La semana pasada, una compañera fue tratada con tal vi0lenci4 verbal que terminó firmando su renuncia.
Además, se nos obliga a firmar cartas de renuncia anticipadas, práctica il€gal utilizada como mecanismo de control. La 4menaza es permanente: quien cuestione o no obedezca, se va.
Presiones políticas
También denunciamos que se nos fuerza a realizar actividades partidistas: registrar ciudadanos en Morena.
A cada trabajador se le exige afiliar entre 10 y 15 personas, presentando copias de credenciales del Instituto Nacional Electoral y fotografías como “evidencia”. Si no se cumplen las cuotas, hay represalias.
Jornadas reales y salario
En papel el esquema es 12×36; en la práctica trabajamos 12×24, con horas extra que no se reflejan en el pago.
Retardos de uno o dos minutos se castigan con hasta dos horas adicionales. No hay seguro social, bonos ni compensaciones, solo la quincena.
A esto se suma un verdadero 4salt0 al salario mediante cooperaciones obligatorias para comidas y celebraciones a las que el personal operativo casi nunca puede asistir por estar en turno.
La brecha salarial entre mandos y operadores es enorme y el ambiente laboral está marcado por el miedo.
Perfiles sin preparación técnica al frente del sistema de videovigilancia
El problema es estructural: los perfiles de mando no corresponden con la complejidad del C5i.
Alejandro Andrés Mena Rivera
Figura como Jefe de Departamento del Centro de Atención de Llamadas de Emergencia, Denuncia Anónima y Videovigilancia. Su experiencia previa registrada es únicamente como líder de proyecto (2014–2015).
Si bien actualmente cuenta con licenciatura en Administración Pública y Ciencias Políticas, ingresó directamente al cargo de Jefe de Departamento cuando su grado académico máximo era preparatoria (bachillerato), sin trayectoria técnica acreditada en centros de mando, videovigilancia ni seguridad tecnológica.
Asimismo, el personal precisa que la licenciatura fue obtenida posteriormente, y no fue un requisito al momento de su nombramiento, lo cual consideran grave dadas las responsabilidades críticas del puesto.
Para el personal operativo, esta designación sin experiencia especializada se refleja diariamente en:
ausencia de liderazgo real,
falta de intervención ante fallas operativas,
omisión frente al 4cos0 laboral,
y subordinación total a las órdenes de los directores.
En los hechos, Mena Rivera funge únicamente como un intermediario pasivo, sin capacidad de gestión ni defensa del personal, permitiendo que continúen los 4bus0s y el deterioro del servicio.
Darío Rojas Mancilla
Se desempeña como Jefe de Oficina y Coordinador de Videovigilancia desde 2019, con bachillerato concluido como grado máximo, sin especializaciones técnicas acreditadas en sistemas de videovigilancia, centros de comando o infraestructura crítica.
Esta falta de preparación se traduce en desorganización, mala coordinación y decisiones que agravan las fallas existentes.
Gerardo Bucio Vergel
Desde su llegada en marzo de 2025 no ha implementado capacitación, diagnósticos técnicos reales ni planes de mejora. Su gestión se ha limitado a imponer un esquema de presión, 4men4zas y despidos.
Exigimos el cese inmediato de los tres mandos
Por todo lo anterior, exigimos públicamente:
Cese inmediato de las tres personas antes mencionadas.